jueves, 12 de marzo de 2009

Novelas ejemplares

Entre 1590 y 1612 escribí una serie de novelas cortas que acabe reuniendo en 1613 en una colección de las Novelas ejemplares, dada la gran acogida que obtuve con la primera parte del Don Quijote. En un principio recibieron el nombre de Novelas ejemplares de honestísimo entretenimiento.
Mis novelas ejemplares son las siguientes:



La Gitanilla es la más larga de mis novelas ejemplares, y tiene algunos elementos autobiográficos de una historia amorosa que tuvo un pariente lejano mío. Como muchas otras de estas tramas, se centra en el artificio de la agnición o reconocimiento de una persona al final de la obra. Se trata de una muchacha de origen noble raptada por unos gitanos y educada por ellos, y un noble que se enamora y decide llevar vida gitanil tras ella, hasta que al fin se descubre todo y la historia termina felizmente, posibilitándose el matrimonio de la pareja.




El amante liberal es una novela morisca donde también aparece el tema del rapto, con la historia de un joven siciliano llamado Ricardo que es raptado al igual que a la bellísima Leonisa que es vendida a dos moros por un judío para regalársela al gran turco, entramada con líos amorosos, y aventuras.

En Rinconete y Cortadillo dos muchachos «se desgarran» (se fugan de la casa familiar) y emprenden una vida picaresca con ayuda de la baraja y del hurto, hasta que van a parar a Sevilla, donde mientras trabajan de esportilleros son captados por una asociación mafiosa de malhechores, una especie de sindicato del crimen sevillano gobernado como una cofradía por el hermano mayor, Monipodio. Se suceden diversas escenas de género propias de un entremés o una jácara donde se presentan alguaciles corruptos, ladrones, matones, chulos y prostitutas; acabado este desfile de tipos, los pillos muchachos deciden regenerarse.

En La española inglesa el rapto vuelve a aparecer en la persona de una muchacha arrebatada en la invasión inglesa de Cádiz y que se educa en Londres como dama de compañía de la reina Isabel I de Inglaterra, que aparece descrita sin animadversión. Pierde el cabello por un bebedizo pero todo se arregla al final.

En El licenciado Vidriera el estudiante pobre Tomás Rodaja marcha a Salamanca a estudiar acompañando a un noble y allí se licencia con honores; viaja por diversas ciudades de Italia, pero pierde la razón a causa de un filtro de amor que le han suministrado en secreto y cree tener el cuerpo de vidrio y ser sumamente frágil. Sin embargo, su agudeza es sorprendente y todos le consultan. La novela es en realidad una colección de las agudezas en prosa del protagonista, al estilo de una de las misceláneas tan frecuentes en el Siglo de Oro. Finalmente recobra el juicio, pero ya nadie le contrata ni va a verle.

En La fuerza de la sangre se construye un relato casi policíaco, en el que una doncella violada con los ojos tapados logra reconstruir intelectualmente el crimen hasta dar con el culpable y forzar de él que se case con ella restituyendo su honor.

El celoso extremeño narra los celos patológicos de un viejo indiano que vuelve a España enriquecido y encierra a su jovencísima esposa en una casa herméticamente, sin permitirle que salga ni que nada masculino pase la puerta, en la cual ha instalado como vigilante a un esclavo negro con orden de no dejar pasar a nadie. El seductor Loaysa lo logra engatusando al negro, al que le encanta la música, con una vihuela, y se acuesta con la moza. Sin embargo, no hacen nada, aunque en el manuscrito de Porras de la Cámara sí se consuman los cuernos. El viejo, humillado, se muere de pena.

En La ilustre fregona dos jóvenes de buena familia, Carriazo y Avendaño, deciden lanzarse a la vida picaresca. En un mesón de Toledo. Avendaño se enamora de Constanza, una fregona o sirvienta, lo que hará que los dos jóvenes decidan detener allí su viaje. Finalmente se descubrirá que Constanza es de noble nacimiento, hija natural del padre de Carriazo, por lo que nada impedirá su boda con Avendaño.

El casamiento engañoso narra el timo que hace una señorita aparentemente honesta a un militar casándose con él; éste ignora que ha sido una meretriz y esta lo abandona dejándole una enfermedad venérea que debe purgar con sudores en el hospital de Atocha, donde transcurre la próxima novela.

En El coloquio de los perros el militar, que está purgando su enfermedad en medio de fuertes fiebres, asiste de noche a la conversación entre dos perros, Cipión y Berganza; uno cuenta al otro la historia de su vida y sus muchos (y muy sinvergüenzas) amos y dejan para el día siguiente la relación del otro. Se trata de una fantasía al estilo de las de Luciano de Samosata y el desfile entremesil de tipos, entre ellos unos pastores y una bruja, recuerda al de una novela picaresca o un entremés.

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Don Quijote de la Mancha

Es la novela cumbre de la literatura en lengua española. Su primera parte apareció en 1605 y obtuvo una gran acogida pública. Pronto se tradujo a las principales lenguas europeas y es una de las obras con más traducciones del mundo.

En un principio, mi pretensión fue combatir el auge que habían alcanzado los libros de caballerías, satirizándolos con la historia de un hidalgo manchego que perdió la cordura por leerlos, creyéndose caballero andante. El estilo de las novelas de caballerías era pésimo, y las historias que contaba eran disparatadas. A pesar de ello, a medida que iba avanzando el propósito inicial fue superado, y llegó a construir una obra que reflejaba la sociedad de su tiempo y el comportamiento humano.

Me inspiré en el Entremés de los romances, en el que un labrador pierde el juicio por su afición a los héroes del romancero viejo.











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La Galatea

Mi primera obra es La Galatea, es de tipo pastoril, lo he hecho en el año 1.585, trata de los amores entre pastores, como dice el tipo de obra. Lo escribí después de la vuelta de la cárcel de Argel, ¡Lo pase muy mal¡. Mi obra es a orillas del Tajo, el argumento es: Que dos pastores llamados Elicio y Erastro que estaban enamorados de una bella mujer llamada Galatea, pero ella quiere ser libre y no quiere estar atada al amor y por eso los dos pastores sufriran mucho por ella. ¡Me encanta la fama, asi que ya mismo haré más obras¡.


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Viaje a Andalucia

Ahora voy hacia Andalucía. Voy como comisario de provisiones de la Armada Invencible. Durante mis años como comisario he recorrido una y otra vez el camino que va desde Madrid a Andalucía pasando por Castilla La Mancha. Me establecí en Sevilla. Pasados unos días me puse a trabajar como cobrador de impuestos. `Mi mayor error´. Puesto que soy el encargado de recaudar los impuestos casa por casa. La mayoría de los impuestos va destinados para cubrir las guerras en las que en estos tiempos está introducuda España. `Como no´. Otra vez estoy en la cárcel Real de Sevilla por la quiebra del banco donde depositaba las recaudación. Bueno, realmente me he quedado con algo de dinero. Me han pillado por las irregularidades en las cuentas que yo llevo. Ya he salido de la cárcel y ahora estoy viviendo en Valladolid. He publicado la primera parte de mi primera obra el Hidalgo don Quijote de la Mancha.



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Mi regreso a España

Durante mi regreso desde Nápoles a España donde estuve dos años, una flotilla turca comandada por Arnaut Mamí nos hizo presos a mi y a mi hermano Rodrigo, ese día no se me va a olvidar nunca. Fue el 26 de Septiembre de 1575. Nos capturaron a la altura de Palomos, y nos llevaron a Argel.
A mi me adjudicaron como esclavo de un tal a Dali Mami, un hombre raro.
Un día mis raptores encontraron unas cartas de recomendación de Don Juan de Austria y el Duque de Sessa, y los muy estúpidos se creyeron que era un hombre importante y pidieron un rescate de quinientos escudos de oro por mi libertad, muy poco ya que yo valgo más.
Estuve cinco años en prisión, pero como soy un hombre con un fuerte espíritu y motivación, intente escapar en cuatro ocasiones, teniendo tan mala pata que falle en todas.
Para evitar que mis compañeros se vengaran de mi, me hice responsable de todo, delante de mis enemigos. Preferí la tortura con todo el dolor de mi cuerpo antes que declarar.


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miércoles, 11 de marzo de 2009

Intentos de fuga

La primera vez que intenté escaparme fracasé porque el moro, que tenia que acompañarme a mi y a mis compañeros a Oran, nos abandono en la primera jornada, y tuvimos que volver a Argel otra vez, donde nos encadenaron y vigilaron mas que antes, lo pasamos fatal.Mientras tanto mi pobre y buena madre consiguió reunir una cantidad de dinero, con la ilusión de poder liberarnos a mi y a mi hermano.
Recuerdo que en 1577 se corcentaron los tratos, pero la cantidad que mi madre había reunido no era suficiente para liberarnos a los dos, y decidí que se fuera mi hermano. Rodrigo llevaba un plan ideado por mi para liberarme a mi y otros compañeros.Mis compañeros y yo nos escondimos en una cueva, esperando una galera española que venia a recogernos. La galera consiguió llegar, e intento acercarse a la cueva en dos ocasiones, pero a los muy estúpidos finalmente los apresaron. A nosotros también nos descubrieron por culpa del Dorado, que nos delato. Yo me declare como el único responsable, el bey de la prisión me encerró en mi "baño" lleno de cadenas durante cinco largos y terribles meses, no me podía ni mover.
Como yo no me dí por vencido intente escaparme otra vez, y también fracase. Y como a la tercera va la vencida, intente llegar por tierra, convencí a un buen amigo moro para que fuera allí a llevarle unas cartas a Martín de Córdoba, explicándole también el plan. Sin embargo mi querido amigo fue preso y las cartas descubiertas. Y en esas cartas por desgracia se podía comprobar que yo era el responsable de todo, y fui castigado a recibir 2000 palos, que al final por suerte no me los lleve ya que muchos amigos se intercedieron por mi. El ultimo intento que hice por escapar fue posible gracias a un buen hombre mercader valenciano, que me dio una gran cantidad de dinero. Con ese dinero conseguí una fragata capaz de transportar a sesenta cautivos. Cuando ya estábamos con un pie en la libertad, todo se fue al garete por un traidor, que revelo todo el plan a Azán Baja. este me llevo a Constantinopla donde la fuga seria casi imposible de realizar. Para variar, yo me hice culpable de todo.


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El cautiverio en Argel

En mayo, en el año 1580 llegaron a Argel los padres Trinitarios, fray Antonio de la Bella y fray Juan Gil, unos buenos hombres. Fray Juan Luis un hombre que no olvidaré nunca, llevaba unos trescientos escudos para liberarme, pero no era suficiente, ya que por mi pedían quinientos. Fray Juan Luis se ocupó de recolectar el dinero que faltaba, lo reunió, justamente cuando estaba en la galera atado como un perro para ser llevado a Constantinopla.
Ese día nunca se me olvidará ya que fue cuando me liberaron, el 19 de septiembre de 1580. Y el día 24 de octubre pongo por fin después de tanto tiempo un pie en España. Cuando llegué a Denia, me trasladé a Valencia. En noviembre o diciembre regresé a Madrid con mi familia.




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